Piqueteros, ángeles y fantasmas...
La jornada del 20/12 con el MTD
•Por Agencia La Vaca
En el campamento del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) del Barrio
San Martín hay mate y pan dulce. Son casi las 10 de la mañana
y en la cocina hacen comida, en la panadería hacen pan, en la zapatería
hacen zapatos y en la administración hacen cuentas. Jorge Jara muestra
los talleres del movimiento con legítimo orgullo y comenta que ya están
organizando un Mercado Central Piquetero para comercializar los productos de
estas cooperativas.
El predio donde funcionará se los ofreció una asamblea del barrio
de Palermo y su preocupación ahora es conseguir cueros. "Queremos
que por seis o siete pesos nuestros chicos tengan calzado, entonces no podemos
pagar el cuero a los precios que nos piden". Todo -la conversación,
el clima de trabajo, la tranquila rutina del campamento- no corresponde con
lo que se supone es el preámbulo de una movilización piquetera.
Sin embargo, hoy el MTD se moviliza.
Lo debatieron durante toda una semana y los resolvieron recién el martes,
cuando las dudas que instaló el miedo las despejó alguien que
resumió así la solución :
El que no quiere no va.
El que tiene miedo no va.
Y el que va, va tranquilo y convencido.
Tranquilos y convencidos, entonces, comparten un guiso de arroz en la mesa comunitaria.
Hasta allí llega el italiano al que todos simplemente llaman Bricero
y almuerza con ellos. Este muchacho flaco y pelo largo llegó a la Argentina
hace cuatro semanas y desde entonces no descansa. Su misión es desarrollar
proyectos de comunicación alternativa para el grupo Indymedia. Es un
especialista y se nota : instaló una radio en la WEB, diseñó
un modelo de cobertura informativa que optimizó los recursos humanos
y técnicos y resolvió dos cuestiones claves para este tipo de
movimientos -la seguridad y la obtención de información precisa-
con una solución sencilla y práctica : en cada acto, entrega cámaras
de video y fotográficas a los propios piqueteros. Así registran
todo lo que hacen y les pasa. Y si son reprimidos, se aseguran de retratar en
primer plano a los responsables. Al finalizar cada acto, los piqueteros devuelven
cámaras y rollos. Y esas imágenes forman parte del menú
que Indymedia ofrece al ciberespacio a través de su página web.
Así de fácil.
Hasta allí llega también Romina Calderaro, cronista del programa
televisivo Detrás de las noticias y también almuerza con ellos.
Esta muchacha de ojos grandes y sonrisa delicada les cuenta que escuchó
un tema del compositor rosarino Jorge Fandermole dedicada a Darío Santillán,
el integrante de este movimiento asesinado el 26 de junio en Puente Avellaneda.
Ese fantasma es el que recorre el galpón del MTD. Un compañero
muerto, al que todos allí todavía lloran y extrañan, es
algo más que una ausencia : es un símbolo, por supuesto, pero
también una amenaza. Jara lo recuerda hoy -con la voz quebrada y los
ojos húmedos- como "un muchacho valiente, solidario, capaz de escuchar
y ser escuchado por todos. Era el mejor de nosotros", asegura y la sospecha
es que quienes le dispararon también reconocían estas virtudes
en él.
Hasta allí llega, por último, la canadiense Naomi Klein y su equipo,
quienes también almuerzan con ellos. Sentada en la esquina de la mesa,
Naomi conversa con Neka, pura raza piquetera. La charla es sobre las mujeres,
el poder, la resistencia. Neka habla con voz suave, palabras firmes y pensamientos
sólidos, como su diaria batalla.
Diez minutos antes de la una, los platos desaparecen de la mesa y lo que queda
es un papel en el que apuntan el nombre y documento de cada tranquilo y convencido
participante. La lista mezcla números internacionales y locales de quienes
escucharan luego las palabras -firmes y suaves- con las que Neka inaugura la
asamblea. Explica primero cómo propone organizarse : un referente por
grupo, una cita por si hay desbande y una recomendación de hierro : no
dejar entrar a extraños a la columna del movimiento.
En los talleres se quedan trabajando aquellos que les tocó en suerte
quedarse. Esperaran a todos con la cena y se harán cargo de montar guardia
al lado del teléfono, con la lista de nombres y documentos en una mano
y en la otra, los números de teléfonos de los abogados.
- ¿Todos tienen el número de nuestro teléfono ?- pregunta
Neka.- ¿Todos tienen monedas para llamarnos ?
Luego, alguien recuerda en voz muy alta por qué van :
Por los caídos el 20 de diciembre y el 26 de junio...
Presente !, grita el grupo tres veces.
Siempre...
Presente !, grita el grupo tres veces más.
Y todos se van, caminando tranquilos, esquivando las cuadras donde hay comercios,
para evitar que les adjudiquen intenciones de saqueo.
En la plaza del barrio los espera el micro, los papelitos con el número
de teléfono y dos monedas de 10 centavos. El italiano Bricero, la canadiense
Naomi, camarógrafos locales e internacionales, tres cronistas de Indymedia
y cuarenta piqueteros de Solano comparten el micro, el viaje y la charla. En
el anteúltimo asiento va Olga, socióloga y docente del secundario
del barrio. Cuenta que se acercó al movimiento a través de lo
mejor que tienen : sus hijos. Que allí encontró algo diferente
a eso que define como "clientelismo político". Gente dispuesta
a exigir, pero también a construir, compartir, debatir y trabajar duro.
Poco a poco se fue integrando a ellos y ahora mismo está participando
de los talleres de formación. Son clases dedicadas al tema de la violencia
doméstica, que prepara junto a un grupo de estudiantes de Derecho. Ella
misma está estudiando ahora Educación Popular en la Universidad
de las Madres de Plaza de Mayo, como muchos otros de los integrantes del movimiento.
Así, entre la escuela y el taller, trata de aplicar lo que allí
aprende : que el saber es algo que puede construirse entre todos. Juntos, codo
a codo, diariamente.
Un asiento más allá, el lugar es ocupado por un integrante del
MTD de Río Negro. Llegó a Buenos Aires hace una semana para reclamar
sesenta Planes Jefe y Jefa de Hogar que ya estaban otorgados, pero que nunca
se concretaron. Aquí se encontró con una respuesta de novela :
- "Tenemos problemas con el sistema. No funciona", le dijeron.
Se supone que los funcionarios hablaban de sus computadoras.
A las 14, ya instalados en la avenida 9 de Julio y Carlos Calvo, los micros
estacionan y la calle se convierte en escenario de una nueva asamblea. Ahora,
con todos los integrantes del movimiento, pertenecientes a diferentes barrios,
distintos micros, compartiendo idénticos consejos.
A pocas cuadras de allí, la compacta columna de la Corriente Clasista
y Combativa se retira de la Plaza, ya concluido su acto. Casi en simultáneo,
el Grupo de Arte Callejero y la Agrupación Hijos inicia su ceremonia.
Recorrerá cada esquina en donde cayó cada uno de los cinco asesinados
hace un año. Hay lágrimas, hay emoción, hay flores - margaritas
amarillas, rosas rojas- y velas. En cada lugar, una voz y un micrófono
recuerdan la historia y la vida que esconde cada uno de esos nombres.
En la esquina de Chacabuco y Avenida de Mayo la ceremonia se duplica. Allí
cayó Gustavo Benedetto. Allí colocaron el mes pasado una placa
para recodarlo, esa que dos integrantes de la Policía Federal -con una
palanca y a las 3 de la mañana- intentaron profanar. Y allí están
otra vez, colocando al lado de la placa destrozada una nueva, impecable. Hay
flores y velas para las dos. Y durante toda la tarde habrá quienes recen,
lloren y murmuren delante de ambas. Así son las cosas cuando se trata
de la memoria : la batalla por imponerla la refuerza. Esa esquina ahora se ha
convertido en un altar urbano y el río de manifestantes que a partir
de ese momento pasa frente a él se detiene a venerarlo.
Avi Lewis, el canadiense responsable de registrar con su cámara las imágenes
de los policías profanando la placa, pregunta :
- ¿Crees que esta vez va a quedar ?
Le responden que sí y se emociona. En esa esquina, también, ha
quedado pegado en el cemento algo de él.
La columna del MTD llega a la Plaza recién después de las 18.
Primero han ido al Congreso y allí han esperado, pacientemente, su turno
en el columna. Un poderoso y nutrido Polo Obrero precedió el ingreso
del cuerpo piquetero. Detrás, otro coloso : Barrios de Pie. Detrás,
la agrupación que dirige Castells. Detrás, otra sigla señala
otra corriente. Y otra. Y una más. Los mil brazos del cuerpo piquetero
se continúan hasta cubrir la Plaza y desbordarla. Uno al lado del otro.
Y cada uno con sus banderas, colores, consignas. No es difícil pensar
en una obviedad : la suma arrojaría un resultado invencible. Pero aún
así, lo que se observa es imponente. Organización, disciplina,
coherencia. El largo año que ha pasado desde aquel 20 de diciembre exhibe
así sus conclusiones al aire libre. Ninguna organización ha crecido
tanto como ellos.
Entre todos, el MTD se distingue por recibir a su paso aplausos espontáneos
y gritos de aliento. El fantasma de Darío Santillán se convierte
así en ángel y ellos lo anuncian orgullosos, gritando consignas
que lo invocan.
Ya acomodados a un costado de la Plaza, esperan con calma el inicio del acto.
Son casi las ocho, cuando desde los parlantes y ante una Plaza de Mayo convertida
en el sueño de cualquier dirigente, se escucha la voz de Jorge Altamira,
el líder del Partido y Polo Obrero, el primero de los treinta y cinco
oradores de la noche.
No es difícil pensar otra obviedad.
Tampoco es necesario.
El MTD prefiere dar por terminado este infinito y conmovedor día.
Agencia La Vaca
Claudia Acuña cacuna@lavaca.org
Patricia Rojas projas@lavaca.org
Judith Gociol jgociol@lavaca.org
Diego Rosemberg drosemberg@lavaca.org