Pasos
muy tentativos hacia un documento preliminar para la reunión preparatoria
intergaláctica entre los pueblos zapatistas y los pueblos del mundos
El Kilombo Intergaláctico
www.elkilombo.org
30 diciembre 2006
Introducción
Somos un colectivo conformado en principio por miembros de la comunidad y
estudiantes localizados en Durham, Carolina del Norte. Llegamos todos con
un mismo deseo compartido de vivir de forma diferente y de actuar políticamente;
además de una insatisfacción común con las campañas
monotemáticas y la serie de intervenciones caritativas muy particulares
de las ONGs y de la dialéctica de la Izquierda tradicional. Hemos dedicado
varios años a la investigación de modelos alternativos para
el cambio social dentro de colectivos con autodeterminación propia.
En la actualidad cuando la naturaleza globalizada de la economía contemporánea
ha expuesto las trágicas limitaciones y la despolitización que
resulta de la sobre dependencia en el déficit financiero de las instituciones
estatales, nos hemos inspirado en movimientos autónomos en la búsqueda
de proyectos concretos que sean socialmente auto sostenibles, respondiendo
a las necesidades y demandas de la comunidad de una forma activa, radical,
y muy democrática. Intentamos siempre ejercer nuestra propuesta política
socializando el conocimiento, creando espacios en donde podamos formar nuevas
relaciones sociales; y tomando decisiones a través de las asambleas
colectivas. Hemos buscado fortalecer la lucha política colectiva o
comunal de la clase trabajadora y de las comunidades de ‘color’
en la ciudad de Durham. A la vez, de forma simultanea, conectamos nuestra
lucha con todos los movimientos anti capitalistas mundiales.
Nuestro colectivo está compuesto en su mayoría por lo que se
conoce como la “gente de color”, es decir estudiantes, trabajadores
e inmigrantes de origen asiático, africano y latino. Igualmente, hacen
parte de nuestra “gente de color” las mujeres (nos preguntamos
irónicamente ¿de qué color son ellas…?). Quizás
deberíamos decir de forma más especifica que nuestro color representa
no el simple resultado de haber nacido “diferente”, (con nuestras
historias y tradiciones negadas a través de brutales procesos históricos),
sino por el contrario un lugar en el que todos hemos aprendido a entender
y actuar dentro de una batalla a gran escala que se vive hoy entre estas diferencias
(las cuales están ellas mismas en constantes procesos de cambio y de
diferenciación), y desde luego la total indiferencia del dinero. Como
alguna vez enunciaba el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional,
estamos dedicamos a la lucha entre los colores de la tierra y el insípido
color del dinero.
Nuestro contexto global
El crecimiento y la consolidación del mercado mundial, la revolución
informática y tecnológica, tanto como las innovaciones en las
finanzas internacionales, las telecomunicaciones y la industria del entretenimiento
han cambiado las relaciones entre el trabajo y el salario y entre los productos
y los consumidores. Los dominios de la actividad social anteriormente al exterior
de la acumulación capitalista, el trabajo afectivo, la generación
ligada a la imagen y la producción del conocimiento han sido resaltados
por el mercado mundial, colapsando la base y la superestructura, y haciendo
de esta manera que el valor sea más difícil de medir. En otras
palabras, el incremento del lucro de estos trabajos cooperativos, comunicativos
e “inmateriales” ha sobrepasado la producción no solo desequilibrando
la economía real con la sociedad y la cultura sino haciendo evidente
que estas queden al margen de la producción. El trabajo “inmaterial”
también ha recalcado lo que siempre ha sido el modo de producción
capitalista, es decir no la verdadera producción de objetos necesarios
y deseables por sujetos necesitados de los mismos sino la producción
de sujetos que necesitan y quieren ciertos tipos de objetos.
La relación del capital es en la actualidad activamente global. Trabajamos
ahora en una configuración global de clases, con una división
global del trabajo. Pero esta configuración no sigue los limites establecidos
en el sistema moderno de nación-estado. Bajo el actual capitalismo
integrado, el “tercer” mundo vive en “el primero”
y viceversa. No hay un espacio interior o exterior al capitalismo global:
los residuos o las migajas pagados a los artesanos, campesinos y trabajadores
miserables en América Latina es una parte vital del capitalismo como
lo es el eje internacional financiero de Londres y Nueva York; de esta manera
el éxito del ultimo escalón depende de la explotación
del primero. Este proceso histórico y primitivo de acumulación
en el que la violencia y el robo sistemático es requerido para desposeer
al pueblo de los recursos técnicos, naturales y humanos con los que
ellos viven y que establecen la relación de la propiedad entre los
dueños y los empleados, y aquellos que tienen que vender su trabajo
para comprar su supervivencia, continua hoy por hoy no solamente en la forma
de apropiación de los recursos “naturales”, léase
agua, tierra, aire, biodiversidad, sino con la apropiación de los procesos
colectivos de creatividad, conocimiento, imaginación y relaciones sociales
en general haciendo axial del espíritu de la sociedad y de la misma
vida un sujeto o material constante para la explotación.
Esta interdependencia global ha traído a la reflexión la cuestión
de la relación existente entre soberanía y democracia. La perdida
de la soberanía del estado-nación han sido asumida para implicar
la perdida de la democracia. Nuestros estudios nos han ilustrado que la soberanía
del estado-nación, la cual depende de una relación de mando
y obediencia entre el gobierno y los gobernados, precisa de una relación
de poder de dominación, precluyendo la democracia desde su mera definición.
Los movimientos sociales alrededor del mundo en las ultimas décadas
han insistido en la teoría y en la practica en la que ellos no figuran
ya como sujetos a la soberanía. Ellos entonces exigen un democracia
que no consiste en seleccionar a alguien para que los gobierne, sino que establecen
una sociedad en la que todos gobiernan o, como lo mencionaban los Zapatistas,
hay que mandar obedeciendo. Esta crisis de democracia representativa y la
figura de la estado-nación que la sostiene es global e irreversible.
Hoy mas que nunca tenemos que ver la democracia no como la recuperación
de la soberanía sino como una alternativa a ella muy merecida.
Nuestra historia y nuestro momento histórico
Como la mayoría de nosotros somos estudiantes dentro de un sistema
de universidades corporizadas, hemos tenido que reconocer nuestro lugar en
el sistema social de producción, es decir los ideas y las practicas
creadas con nuestros cuerpos y mentes sujetos, una vez más, a un proceso
de explotación. Hemos rechazados también el privilegio de la
producción conceptual e ideológica en donde las ideas trascienden
y determinan el mundo material, o una base pragmática convirtiéndose
en un activismo anti intelectual. Hemos aprendido que los ideas son cuerpos
también, ellas entran en un dialogo de fuerzas sociales, pero la creación
de los conceptos no es solamente el espacio entre la vida misma, es el espacio
o un modo de vida en el que no se puede tener el privilegio sobre la creación
de otros efectos a los cuales se tienen que relevar.
La ciudad de Durham, Carolina del Norte, como cualquier ciudad incrustada
dentro de las realidades globales del siglo veintiuno, es una ciudad de múltiples
contradicciones. Las fábricas de tabaco que alguna vez sirvieron como
eje económico de la región ahora permanecen vacías e
inmóviles. Lentamente todas ellas sucumbieron a los implacables intereses
encaminados a transformar tales espacios y convertirlos en oficinas de poderosas
corporaciones y en exclusivos apartamentos muy urbanos “tipo loft”
(el concepto de lo urbano se interpreta de manera muy particular dentro de
una ciudad ceniza en la que amplias áreas permanecen en ruinas). La
traumática herencia de la industria del tabaco y su destino han sido
un común denominador para muchas fabricas en todo el estado y tal coyuntura
social y económica no podría ignorarse o excluirse a la historia
de la región. Por el contrario es un momento integral y subsiguiente
en el curso del reordenamiento económico, social y político
que definen el croquis de la vida mundial contemporánea.
Nuestra ciudad, como nuestro mundo, tiene muchas caras. La inmensa producción
comercial, científica e intelectual de la Universidad de Duke como
también la superpotencia tecnológica del Research Triangle Park
garantizan la conexión íntima de Durham con la investigación
transnacional, las redes informativas, el comercio tecnológico y militar
al igual que el devenir de la política internacional. Ligado así
a la reorganización del trabajo y el comercio transnacional, nuestra
ciudad no ha sido inmune a los efectos del creciente desempleo y al crecimiento
paralelo de la disparidad económica entre ricos y pobres. Como consecuencia
de la agresión en contra de los pobres a través del Tratado
de Libre Comercio, la población inmigrante de Carolina del Norte le
pertenece el crecimiento porcentual mas alto de este país. Mientras
estos cambios ponen énfasis en la crisis general de los mal llamados
servicios sociales también añaden varias dimensiones a las ya
complejas relaciones de raza y clase en una ciudad en donde no es raro ver
las acciones intimidatorios del Ku Klux Klan. Estas son las condiciones de
la vida cotidiana en Durham, el crecimiento simultaneo de la riqueza extrema
y la miseria, la incapacidad del Estado y sus instituciones de dar respuestas
efectivas, la creciente movilidad del capital, de la información, del
comercio y de los trabajadores, al igual que la lucha por controlar esta movilidad
Nos encontramos hoy pues en Durham y Durham es, hay que entenderlo, una localidad
globalizada.
Nuestra visión política
En las ultimas décadas la izquierda en los Estados Unidos ha sido relegada
a los márgenes de la sociedad. Ella ha quedado delimitada dentro de
una tradición empobrecida relacionada con los trabajadores industriales
blancos y en los nuevos movimientos “culturales” basados en su
mayoría en nociones esencialistas de la identidad, como también
dentro del negocio de los partidos políticos y las organizaciones caritativas.
Como alternativa nosotros vemos la necesidad de desarrollar un análisis
de la producción contemporánea que tome en cuenta la imposibilidad
de medir el trabajo y la consecuente desmesura entre el trabajo y el salario
para así poder ver las limitaciones inherentes en las luchas que se
enfocan exclusivamente en mejorar las condiciones de trabajo y aumentar los
salarios; como también poder plantear una lucha que vaya mas allá
del “reconocimiento” jurídico, el derecho a la “tolerancia”
y a la libertad en términos netamente “culturales.”
Estamos cansados del ascetismo, la autonegación, las políticas
edipicas de la culpa, las políticas auto-referenciales de la identidad
(dentro de las cuales surgen como puntos referentes la universalidad falsa
del eurocentrismo y la modestia postiza de las “mea culpas” de
los blancos), como también las políticas de la democracia representativa
en las cuales todos somos “libres” cada cuatro años de
escoger nuestros amos. Al examinar nuestro contexto y nuestro corazón
colectivo hemos encontrado que en el mundo del capitalismo consumidor el cual
intenta tragarse la subjetividad política de nuestras comunidades no
es que queramos reducir nuestros deseos sino por contrario hacerlos crecer
como nunca antes. No es que queramos mas del capitalismo sino algo mas que
el capitalismo.
Es decir, nacimos como colectivo en el “para todos todo” de los
Zapatistas, en el “que se vayan todos,” de los movimientos argentinos,
y en el “otro mundo es posible” de los foros sociales. Al mismo
tiempo, a través de nuestra reflexión y estudio fuimos recuperando
nuestra memoria y redescubrimos allí la historia de luchas que se han
hecho presentes aquí en los Estados Unidos. Pudimos ver estas luchas
(por ejemplo la de los IWW-Trabajadores Industriales del Mundo- y El Partido
de las Panteras Negras) bajo una nueva dimensión como procesos de la
construcción de la autonomía, no como luchas por el poder soberano
sino por una organización vital que dependa del veleidades de la dominación.
Es decir, pasamos de pensar la política como un proceso de restar (la
lucha por el poder de estado) a un proceso de sumar o quizá multiplicar
(la potencialización de las posibilidades presentes en la sociedad).
Nuestro nombre
¿Qué es un Kilombo? La palabra Kilombo es de origen Bantu (lengua
proveniente de la región de África que en la actualidad se conoce
como Angola) y significa campamento. Esta palabra fue usada en el “Nuevo
Mundo” especialmente en las zonas de influencia portuguesa para denominar
las sociedades de africanos y a veces de indígenas que buscaban poner
fin a su esclavitud a través de la fuga. Este fenómeno de las
sociedades compuestas por esclavos fugitivos apareció por todo el hemisferio
occidental: en las colonias del reino español se le conocía
como Palenques, en áreas de dominio francés se le identificaba
como sociedades “Marrones” y en las áreas que compartían
la influencia españolas y francesas se le conocía como “Cimarrones”.
Fueron estos fugitivos los que entendieron que por su sudor y su sangre fue
que se hizo posible el “mundo moderno” y que con este mismo sudor
y sangre se hubiera podido hacer otro mundo. Son estos fugitivos los que demostraron
que la liberación no se constituye en una lucha de vida y muerte contra
el amo, sino a través de una lucha de vida y muerte con miras a la
construcción de otra vida, otras costumbres, rituales y creencias que
harían la relación amo-esclavo obsoleta en la práctica.
En ese sentido puede ser que, como muchos intelectuales han señalado,
la idea moderna de la guerra guerrillas se debe a estos fugitivos y a la resistencia
militar que practicaron contra los colonialistas. Pero nuestro entendimiento
tiene que ir mas allá para comprender que una resistencia eficaz contra
nuestros amos actuales es la que practicamos en la vida cotidiana con nuestras
manos y herramientas para crear lo que falta y no la resistencia limitada
e ingenua asociada a los tanques, las armas, y las balas dirigidas a la destrucción
de lo que existe...
Nuestro proyecto
Cada día nos preguntamos, ¿como construimos nuestra libertad
hoy? ¿Cual es el contexto de hoy? ¿Cual es el mapa de hoy?
Además de, o dentro de, la creación de una red mundial anticapitalista,
necesitamos experimentos prácticos para construir autonomías.
Nuestros experimentos han tomado materialidad a través de nuestro espacio
cibernético y nuestro espacio físico en Durham, Carolina del
Norte. Es así que creamos nuestro portal de Internet como manera de
socializar nuestros estudios y experiencias y para conectarnos con Otr@s y
hacer de esta conexión inmediatamente una comunidad global. A nivel
local, nos hemos conectado con nuestros vecinos mas cercanos, la comunidad
migrante, quienes también han tenido que aprender a pensar y actuar
en este nuevo momento global. Junt@s decidimos crear un espacio concreto para
abrir la posibilidad y la oportunidad para nuevos encuentros, una producción
local autónoma, y una organización política. En mayo
del 2006, abrimos un centro comunitario con un centro de tecnología
libre (con acceso a internet y clases de computación), una librería
bilingüe enfocada en el pensamiento radical y en movimientos sociales
en los Estados Unidos y América Latina, además contamos con
clases de ingles y español, y programas de educación alternativa
para jóvenes y niños. Nuestros planes continúan y muy
pronto constituiremos una huerta comunitaria y un programa de distribución
de alimentos. Todos estos servicios se ofrecerían gratis. Pero sin
duda lo mas importante es que estos servicios han servido como catalizador
para la creación de una asamblea comunitaria con capacidad propia de
tomar decisiones no solo sobre nuestro centro comunitario sino también
sobre el futuro de nuestra comunidad, y así convertirnos en un nodo
mas dentro la red de movimientos anticapitalistas en el mundo.
